— Cinco años y no fuiste capaz de decírmelo?. Por qué demonios calláste, Jennifer?. — Grito furioso, con una opresión en el pecho. — Porque tenía miedo, vergüenza. No quería arruinarte la vida. — Responde hipando. — Ahora sí, Eliza va a odiarme. — Murmuro entre sollozos. — Ella es Eliza?. — Pregunta regulando su respiración. La miro fijamente, con mis ojos de par en par. — Ahora entiendo!. Tú viniste ayer. Verdad?. — Pregunto negando. — Bueno sí, yo venía a hablar contigo y los ví. — Responde nerviosa. — Necesito conocerlo. — Le pido con lágrimas en los ojos. — Cuando quieras!. — Responde cabizbaja. — Escucha. Voy a darle mi apellido y voy a estar al pendiente de todo lo que él necesite, pero ten en cuenta, que eso no significa que vaya a pasar algo entre nosotros. Está claro?. —

