*** MARTÍN *** He perdido al amor de mi vida, por estúpido. No amaré a ninguna mujer como amo a Eliza. De eso, estoy seguro. Salgo del juzgado, voy al departamento y busco una botella de whisky, empezando a beber. Las lágrimas caen por mis mejillas y sólo puedo gritar su nombre una y otra vez. El timbre, interrumpe mis pensamientos. Abro la puerta y Amalia entra sin pedir permiso. — Qué estupidéz acabas de cometer, Martín?. — Pregunta molesta. — De qué hablas? — Pregunto confundido. — No te hagas. Por qué demonios le firmaste el divorcio a mi hija?. — — Ah, eso?... Será porque me demandó y no tenía opción?. — Le respondo sarcástico. — No te das cuenta?. Ahora le dejaste el camino libre con ese "marginal". — Espeta furiosa. — Cuál es tu problema con él?. Por qué lo odias tanto?.

