CUATRO MESES DESPUÉS... *** ELIZA *** No ha sido fácil, pero he tratado, por mi hija, de seguir adelante con mi vida. No he querido ver, ni hablar con Pablo. Creo que no podré perdonarlo jamás. Estamos con Mónica en la oficina y llaman a la puerta. Abro y quedo petrificada, al ver a Lorena. — Buenas tardes, Eliza. — Me saluda seria. — Lorena, cómo estás?. — Respondo amable. — Podemos hablar?. — Pregunta. — Si Pablo te mandó, yo no... — — No, linda. Él no sabe que estoy aquí. Por favor, hablemos. — Interrumpe. — Sigue, por favor. — Concedo señalando el sofá y amabas caminamos hacia él, para tomar asiento. — Yo... Me retiro. Permiso. — Anuncia Mónica, saliendo de la oficina y nosotras asentimos. — Bueno, tú dirás. — — Escucha, sé lo que viste y sé que duele bastante, porque l

