Narrador: Lion El oscuro pasillo parecía volverse más lúgubre a medida que avanzaba. Los guardias a mis costados y mis hombres iban muy atentos a los reclusos que se asomaban por las rejas dispuestos a observar qué sucedía. Algunos me reconocieron y no tardaron en comenzar a decir cosas amenazantes o las típicas burlas que simplemente me importaban una mierda. La sala de interrogatorios a la que ingresamos en el final del maldito pasillo, estaba desolada y sólo había una mesa con seis sillas en medio de ésta. Parecía sacada de una película de terror. Sus paredes que en algún momento fueron blancas tenían manchas de humedad y óxido. ¿Por qué al menos no arreglan esto? Ni siquiera quise sentarme luego de entrar, así que comencé a ir de un lado al otro mientras esperaba por los dos jóvenes

