Giselle
A la mañana siguiente me encuentro a primera hora en la oficina de mi jefe, dejo sobre su escritorio su café americano junto a una madalena sin azúcar, esto siempre debe de estar a una temperatura estable, ni muy caliente ni muy frio ya que es lo primero que tomo todas las mañanas.
Me pongo a sacar copias de unos contratos que ya están listos, solo falta que los clientes firmen para hacer la entrega oficial de sus viviendas. Debo admitir que hemos tenido mucha demando, ya estamos a finales del 2019 y las ventas han subido mucho.
Antes de que cierre mi folder, veo a un chico que no había vito antes merodeando por afuera de las instalaciones, algo que me llama la atención es que este tomando fotos, así que sin pensarlo dos veces salgo para saber que se le ofrece.
—Disculpa ¿te puedo ayudar en algo? —pregunto con los brazos cruzados.
—Lo siento, solo pasaba por aquí y me llamo la atención la estructura.
—Si, ¿no es nada novedoso esto?
—Bueno, se que muchas instalaciones son grandes y cuadradas, pero esto tiene algo peculiar, las paredes llenas de flores.
—Si, solo te pido que dejes de tomar fotos —interrumpo —estamos de acuerdo.
Doy media vuelta y tomo mi camino de regreso, al entrar veo como el también se va sin un rumbo fijo.
Regresando a lo que estaba, preparo los archivos y regreso a la oficina de mi jefe para dejarlos en su escritorio, los pongo en orden como llegaran los clientes, salgo y descanso un momento en mi silla reclinable.
Después de un descanso de 20 minutos, todos empiezan a llegar y a hacer su escándalo de la mañana, las computadoras suenan con sus músicas —diferentes—, las impresoras se empiezan a llenar de papel para hacer su labor de cada día.
Me incorporo en mi escritorio cuando a lo lejos veo llegar a mi jefe, estacionando su carro, el es un clase de jefe —normal —pero a veces tiene sus ataques de superioridad.
—¡Buenos días! —viene saludando a todos a su paso hasta llegar a mí.
—¡Buenos días! —saludo inclinando mi cabeza, no se porque sigo haciendo una clase de reverencia a él.
—Ya hemos hablado de esto.
—Lo siento, es la costumbre.
Entra a su oficina y voy detrás de él, con mi agenda en mano, tomo asiento enfrente de él.
—¿Pudiste investigar algo? —pregunta mientras da un sorbo a su café.
—Si, un poco.
—Debo decirte un par de cosas antes de atacar. —comenta muy serio.
—Claro.
—Solo que necesito que seas demasiado discreta y todo es bajo confidencialidad.
—De acuerdo.
Se levanta de su asiento, cierra la puerta y camina hacia un rincón donde tiene un mueble con documentos, pero ahora saca un álbum de fotos.
—Necesito que vea esto, y así espero puedas entender muchas cosas.
Tomo el álbum entre mis manos y en la portada o pasta gruesa dice “nuestra boda”.
—¿Estas seguro? —pregunto.
El solo asiente dándome la espalda.
Abro la primera pagina y esta una lista de firmas deseando buenos deseos a los recién casados, cuando ojeo la segunda pagina dice Bernadette y Frederick, me sorprendo por completo al leerlo, pues Bernadette será la compañía con la que lucharemos para vender la mansión.
En las siguientes páginas, veo fotos de ellos, ella luce un increíble vestido Vera Wang tipo princesa romántico de tul ligero y vaporoso. La red de la capa exterior crea un volumen digno de una nube así mismo reluce un corpiño plisado a mano y una espalda con abertura estilo keyhole rematada con un lazo de mikado.
¿Cómo lo sé?
Estoy obsesionada con esos vestidos de novia, ella es mi sueño para cuando me case.
Termino de ver el álbum, lo dejo en la mesa y el al fin voltea hacia mí.
—Simplemente no funcionamos. —dice cabizbajo.
—Lo siento tanto. —digo sin saber exactamente que decir.
—Lo bueno de que no funcionara, fue que no tuvimos hijos, eso nos facilitó el alejarnos.
—¿Usted tiene alguna debilidad? —pregunto entrecerrando los ojos.
—¿Debilidad? —me mira confundido.
—Si, algo que ella sabe donde le puede doler, algún detalle en el matrimonio que ella pueda atacar.
—Mi debilidad, es esta compañía, yo la realice desde cero.
—Bueno, entonces debemos de estar atentos a cualquier detalle.
Después, nos quedamos revisando los contratos de los clientes a quienes se les entregaran sus nuevas propiedades.
Ryan
Este ascenso y el bono que incluye la venta de la mansión me hace pensar mil cosas, es decir, con eso puede hacer tanto por mi y por mi familia.
Busco en Google maps la ubicación exacta del lugar que es la compañía de Frederick.
—¡Solo 4 cuadras de mi casa! —pienso mientras termino de arreglarme.
Me despido de mi amigo peludo, cierro la puerta y me dirijo a mi destino, me quedara más lejos de mi trabajo, pero le daré la escusa perfecta a mi jefa.
Cuando llego, puedo notar lo diferente que es a los demás lugares de aquí, la estructura, las decoraciones exteriores y las enormes ventanas de cristal, le dan un toque único a esta compañía.
Saco mi teléfono, sin duda alguna le diré a mi jefa que debemos de cambiar nuestra imagen.
Cuando empiezo a tomar fotos, una voz femenina me llama.
—Disculpa ¿te puedo ayudar en algo? —pregunta con los brazos cruzados y el ceño fruncido.
—Lo siento, solo pasaba por aquí y me llamo la atención la estructura. —contesto sin dejar de tomar fotografías.
—Si, ¿no es nada novedoso esto? —pregunta una vez más.
—Bueno, sé que muchas instalaciones son grandes y cuadradas, pero esto tiene algo peculiar, las paredes llenas de flores. —que ha decir verdad, no es mentira.
—Si, solo te pido que dejes de tomar fotos —interrumpe —estamos de acuerdo.
Entra al lugar, guardo mi celular y me dirijo a la compañía.
Cuando llego, con 15 minutos de retardo, todos están vueltos locos, pues al parecer hoy mi jefa, no está de buenas.
—Ryan —llama desde su escritorio —te necesito urgente.
Entro a las prisas, con mi laptop en mano, la cual saco de inmediato de mi mochila.
—Descubrí cosas. —digo al entrar.
—Claro, toma asiento —se levanta de su silla, cierra la puerta para ponerse en su lugar de nuevo —tenemos que ser precavidos.
—Lo sé. —asiento al mismo tiempo que tecleo en la laptop.
—Dime, ¿Qué clase de cosas descubriste? —pregunta un poco inquieta.
—Primero quiero que me conteste ¿fue usted la del rumor sobre acoso contra Frederick? —regreso la pregunta, lo cual es un punto clave.
—Eso que tiene que ver —contesta frunciendo el ceño en son de molestia.
—Es importante, tengo muchos planes para hacer una jugada, pero una jugada limpia, sin trampas. —recalco.
—Si, fui yo. —rodea los ojos al ser descubierta.
—Lo sospeche.
Le muestro información que descubrí, como que él esta soltero desde hace tiempo, incluso le muestro las fotos de la fachada del lugar, pero siento en ella algo de inquietud.
—¿Algo que agregar?
—Fuimos esposos. —dice sin agregar nada más.
—Lo siento. —digo sonando un poco tarado con lo siento.
—El… él —tartamudea un poco —el me dejo plantada en el altar sabes —veo dolor en sus ojos —yo lo amaba demasiado, era mi hombre ideal.
—¿Qué paso? —pregunto.
—Sigo sin entenderlo.
—Bueno, déjeme armar las estrategias correctas y mañana se las presento.
Ella asiente.
La dejo sola en su oficina.
A decir verdad, ver el dolor en sus ojos, me hizo sentir tristeza, debo de averiguar porque fue que el la dejo plantada, seguro debe de haber una buena razón para haberlo hecho.
Retomo mis actividades de rutina, dejando de lado lo hablado con mi jefa.