Antonella estaba nerviosa no lo podía evitar, no es que fuera un chica virginal pero la idea de sentir tanta atracción contenida, de besarse y acariciarse la estaba excitando a niveles insospechados, hoy volverían a estar a solas y dormir juntos, la tentación y la pasión latentes, sin embargo, Francisco que la nota alterada decide proponerle ver una película después de cenar a lo cual ella accede de inmediato. La estrategia de Francesco funciona y logran relajarse, cenan ligero y luego suben juntos tomados de la mano, al entrar al cuarto Antonella rememoro ese amanecer hace pocos días allí, en el que se levantó desorientada y muy apenada, —Espero no te moleste que te traje a mi cuarto pero es el mejor equipado, además ya lo conoces un poco, ¿Qué te apetece ver? —Pues veamos una que sea

