Casi dos meses se cumplen desde que fue secuestrada por Olivetti, casi dos meses donde más nunca ha tenido paz, donde no ha vuelto a ver a su hijo de cerca sino a través de un monitor, las pocas veces que Rafel le permite hablar con él. Ya ni sabe si es verdad o solo una grabación de su hijo. La tristeza la acompaña día a día sin poderla disimular. Obligada por Olivetti hace su mejor esfuerzo en arreglarse para ir a la oficina a aparentar ser su secretaria cuando en realidad convirtió su despacho en una extensión de la habitación donde noche tras noches, por espacio de dos horas hace de ella lo que quiere. Ya ni siente su cuerpo. Resignada a su suerte, Aliska pareciera no vivir, apenas el ingresa a la habitación donde la mantienen cautiva luego de regresar del banco, ella sabiendo que n

