Diez días después del secuestro: —Al fin apareciste amiga —Le dice Aminta, una de las secretarias del departamento de contabilidad a Aliska—. El Licenciado Olivetti nos dijo que estabas de permiso, que te habías enfermado. Te llamé a casa y a tu móvil y en ninguno de los lugares nadie contestó, ni tu esposo salió. Me apreció extraño, pero después decidí quedarme tranquila. Total, las malas noticias son las primeras en aparecer —Continúa Aminta hablando como si no se pudiera controlarse hasta decir la última de las palabras que había fabricado en su mente. —Gracias por estar al pendiente —Aliska a duras penas puede forzar una sonrisa—. Iré a mi puesto —Le dice caminando hacia el ascensor que la llevará al último piso, donde está ubicado el despacho de presidencia, oficina de Rafael Olivet

