Capítulo Siete: Ella
Intento buscar a Demian y lo pude encontrar saliendo hacia la salida del centro, le grito para que se detenga pero hace nulo a mis llamados, ¿estará molesto conmigo? me pregunto. Mis pasos aceleran para poder alcanzarlo y lo logro después de mucho tiempo, mi respiración está agitada tras correr detrás de él. No me emite ninguna palabra y acepto sus condiciones, no podía pedir mucho después de lo ocurrido. La noche ya había caído, habíamos terminado nuestra cita en una cena en su casa. Al principio quería sorprenderlo haciéndole una cena por mis propias manos, pero el intento quedó en desgracia.
Demian fue el que tuvo que cocinar para nosotros, di el primer bocado de la sopa.
– Delicioso. – Le comento. – Realmente debo de tener algún talento de cocina. – Le bromeé.
– Vaya, supongo que realmente no tienes experiencia en la cocina ¿Que has estado comiendo hasta ahora? – Me pregunta.
–Mi novio siempre cocinaba para mi. – Agarro del tarro de agua para servirnos.
Después tomé el plato de arroz n***o, para voltearlo en el plato y comenzar a aplastarlo. Él sólo veía todas mis acciones, deje aún lado la acción anterior para pasarle el arroz.
– ¿Cómo sabes que como arroz así? – Tomó el arroz en sus manos.
– Eh, ¿No es así como todo el mundo se come el arroz? – Intento esquivar su pregunta.
– Todo esto es muy sospechoso – Suspira, para verme de arriba abajo. – Dime la verdad ahora mismo ¿Quién eres? – Su voz cambió, su tono me asustó. – ¿Eres...una acosadora? – Pregunta con sospecha pero me limito a negar riendome hacia ese cometario.
– Ustedes dos son muy similares, eres muy similar a él. –Le respondo.
– ¿Me estás diciendo que soy como tú novio? ¿Que clase de hombre es? – Pregunta.
– El era un hombre muy bueno, el era amable, cariñoso y muy maduro. – Le digo pensando en él. – El pudo ser un hombre de pocas palabras, pero él siempre estaba allí para apoyarme. – Le menciono orgullosa.
– Entonces creo que somos realmente familiares. – Comienza a comer para dejar una sonrisa.
– Me sorprende lo diferente que es tu estilo al de él. – Río.
– Estoy seguro que sólo se viste para impresionar, probablemente sólo quiere verse bien para una mujer. – Menciona rápido para dar un bocado a su cena.
– ¿Ese era el caso? – Pregunto sorprendida.
– ¿Por qué me lo preguntas? Deberías preguntárselo a tu novio. – Me informa dándole prioridad a su comida.
– Yo solía trabajar con él. – Le comento después de un rato, él asiente. – El siempre me decía que fuera feliz en el momento, pero yo siempre le dije que podíamos ser felices en el futuro. Debió sentirse muy solo.
– Un hombre... nunca puede pertenecer con una mujer que no le guste, tenerte a su lado a través de todo, eso estoy seguro que era suficiente para hacerle feliz.
Lo suficiente para soportar la soledad.
– Demian… – Las palabras no salían de mi boca.
– Pero, ¿Por qué hablas del pasado? De casualidad… – No quiere mencionar lo otro.
Él haber que no respondo nada y ver mi reacción entiende inmediatamente. Me levanté de la mesa, no quería hablar más sobre eso. Camino hacia la ventana de este mismo pasillo, sentí sus pasos detrás de mí, no le tome importancia hasta que escucho un click.
– Me tomaste una foto ¿Verdad? – Pregunto entusiasmada, en el parque no pudo capturar ninguno de nuestros momentos y que lo hiciera ahora me sorprendía ante una situación tan casual.
– ¿Lo hice? – El se hace que no sabe nada. – La mirada de tu cara cuando estabas hablando de tu novio era agradable. Pero por ahora lo que pienso todavía no se tu nombre.
– Mi nombre es Layla Stone.
– ¿Layla? Espero que cuides de mi hasta que tenga que irte mañana. – Asentí.
– ¿Interrumpo algo? – Escuchamos la voz de una mujer mayor, La reconocía muy bien. Esa voz que nunca se me va a olvidar, donde no podía dormir a veces y lloraba cada vez que estaba entre nosotros.
– ¿Qué estás haciendo aquí? – Le pregunta Demian, levantándose de su asiento para acercarse hacia ella.
– ¿Qué estoy haciendo aquí? Estoy para verte. – Dice acercándose a él para poder abrazarlo emocionada, me muerdo el labio inferior para aguantar mi ira. Esos recuerdos volvieron a mi rápidamente, en donde la conocí por primera vez.
Su mirada desafiante me opacaba, su mano impactó contra mi mejilla, su ira me transmitía alegría, me encantaba verla por debajo de mi.
– ¡¿Cómo te atreves?! – Ella dice molesta, yo solo me quedo mirando hacia otro lado aguantándome de no reírme en su cara.
– Si hubiera sabido que eras la tonta modelo de escándalo, me hubiera tomado mi tiempo – Le comento. – Para que te veas menos humillante. – La miro, ella se queda sin habla ante mi comentario inesperado.
– ¿Cómo te atreves? – Su mano iba a impactar de nuevo contra mi, pero la mano de Demian la detuvo.
– Es suficiente. – Lo amenaza irritado ante la situación en que nos encontramos.
– Demian… – Ella dice. – ¿Tú eres el fotógrafo? – Se ríe para soltarse de su agarre.– No te dejes engañar Layla ¿Crees que vas a convertirte en una súper modelo, ¿Ahora que tienes este anuncio? – Me informa.
Estaba de vuelta.
– ¿Y tú quién eres?– Ella se fija en mí, no me reconoce.
– Ella es mi invitada. – Le responde Demian.
– Entonces ¿Quién es tu invitado? Me sorprende que haya alguien que no conozca.
– Te acabo de preguntar qué estás haciendo aquí. – Dice ya irritado.
– ¿Por qué sigues colgándome el teléfono? ¿Enserio vas a dejar de ser fotógrafo? – Ella Ignora sus palabras. – ¿Es por mí? ¿Por qué rompimos?
– Lo siento Layla, ¿Nos dejas un minutos?