Con el correr de los días Tatiana se sentía cada vez peor. En una consulta virtual con el médico clínico (que atendía así por el rebrote de la pandemia), quién le mandó hierro para su anemia en inyecciones qué la lastimaron pero no la ayudaron la derivó finalmente con un hematólogo quién a su vez le dio pastillas de hierro otra vez. Tatiana se sentía en medio de un círculo vicioso. Pero no solo eso no la ayudo sino que empezó a tener todos los días por la noche una línea de fiebre. Pero cómo era 'solo' 37.5° nadie le prestó atención. NADIE. Excepto Tatiana claro, que afirmaba que esa no era su temperatura normal.
Todos los médicos sin excepción relacionaron el cuadro de Tatiana con el haber tenido covid. Un infectólogo de un lugar reconocido no quiso ver sus estudios y ante su insistencia prácticamente la echó del consultorio.
En busca de respuestas Tatiana leyó todo lo que caía en sus manos y cualquier búsqueda de internet la llevaba hacia el camino de una posible solución, o una posible conclusión (en este último caso no incluía un final feliz).
Le costaba encontrar alguien que compartiera exactamente sus mismos síntomas. Preguntó a amigos, conocidos, en grupos de f*******: y en i********:. Y nada. Nada le daba siquiera ni un indicio de qué tenía, o porqué le pasaba lo que le pasaba.
Primero descarto que lo que pudiera tener no tuviese alguna relación con sus pulmones, pues había tenido neumonía, pero el neumonólogo hábilmente sin siquiera revisarla excepto viendo un solo un estudio (el de su admisión por covid en la clínica), le dijo enseguida:
—Lo que tú tienes no está en el pulmón está en el abdomen — y luego la mandó a hacer una tomografía que corroboró que el bazo de Tatiana estaba de su tamaño normal, casi el doble.
Sumando este nuevo síntoma Tatiana volvió a consultar al médico clínico quién hasta ese momento debido a la cuarentena por la pandemia que se había vuelto a activar continuaba atendiendo de forma virtual. Entonces, excepcionalmente, la citó en el consultorio de la clínica y le dijo que él personalmente hablaría con el hematólogo (quién aparte de darle las pastillas que no le habían hecho nada, la había convocado a volver en el mes de noviembre).
Tatiana fue con Viena al clínico. Quien le dijo
—Yo te veo bien, pero temo que podría ser algo oncohematologico— (La veía bien porque Tatiana era "rellenita").
¿Que era "algo oncohematologico"? Esa sería la primera vez que Tatiana oiria esa palabra en su vida...pero no la última.
El hematólogo, nuevamente la atendió, está vez le sacó una muestra de sangre de un dedo para hacerlo analizar bajo microscopio. Le dijo que se llamaba frotis de sangre.
A la semana siguiente el veredicto fue muy fuerte tanto para ella como para mamá Viena,
le dijo que sospechaba la posibilidad de que fuera algún tipo de leucemia pero descartó linfoma , especialmente hizo hincapié en leucemia y sugirió hacer una punción de médula ósea... Pero al final lo descarto para hacer otro tipo de estudio en un centro muy conocido de hematología . Allí le harían algo llamado citometría de flujo.
Cuando este estudio dio negativo a Tatiana la invadió una gran alegría pues creía que se había librado de la posibilidad de tener cáncer.
Sin embargo los cuadros de febriles de Tatiana iban de mal en peor.
Para ese momento, debido a la debilidad de Tatiana, era Viena quien acudía a su casa ( a la inversa del principio) .Fue para el mes de octubre aproximadamente que notó que su hija estaba más delgada. Así se lo hizo saber.
—Estás mucho más flaca —le dijo.
Tatiana solo sonrío y dijo
—Bueno mucho mejor. — ya que para ella, que siempre había tenido problemas con su peso, estar más flaca era sinónimo de algo bueno.
En cambio su madre muy seriamente le dijo —¡Acaso eres idiota! ¡No te das cuenta que puedes tener cáncer!.—
Ella, quién había descartado de plano esa posibilidad , volvió a asustarse. En el interín le habían hecho estudios de todo tipo con resultado negativo . Y no fue solo eso sino que cada vez la fiebre se empezó a elevar más y también era más difícil de bajar.
Finalmente un día en un acto supremo de desesperación , Tatiana se contactó con la hija de uno de los infectologos más importantes de la Argentina vía i********:, esperando que le diera algún tipo de respuesta, explicándole cuál era su cuadro a ver si esta podría atenderla.
Inmediatamente le respondió que ella no atendía en ese momento, pero la derivó a su vez con otro infectólogo que también era uno de los mejores y estaba atendiendo. Cómo este infectólogo era muy requerido y no tenía turno hizo una excepción para verla.
Para ese entonces Tatiana se había realizado estudios de distintos tipos de enfermedades virales, bacterianas y también de todo tipo de enfermedades autoinmunes o adquiridas. Todo daba negativo excepto que el bazo de Tatiana estaba cada vez más grande.
Aún así y pese a la insistencia de Viena de que revisen el bazo de su hija, el hematólogo seguía insistiendo en investigar el origen del agrandamiento del bazo. Y descartaba de lleno la posibilidad de sacarlo para analizarlo. El hematólogo de lleno se negaba a esa alternativa.
Tatiana no sentía dolor. Pero para ese entonces empezó a sentir una inflamación y a pesar de tener apetito no podía comer pues tenía todo el tiempo una sensación de saciedad que no permitía que ingresara ningún tipo de alimento sólido en su cuerpo.
Incluso el hematólogo la llegó a revisar y decirle que las tomografías se equivocaban y que el bazo no estaba de esa medida. Que el aparato se equivocaba.
Afortunadamente el nuevo infectólogo les dio la confianza al decirles que se iban a ir con un diagnóstico costara lo que costara.
Luego de una revisión minuciosa coincidió que había un problema en el bazo, tal y cómo le había comentado Viena a que a pesar de no ser médica era psicóloga y un poco entendía pues había sido instructora de residentes en un hospital muy importante de La Plata y algo de medicina entendía. Por ende, este nuevo infectólogo le dio a Tatiana un estudio más exhaustivo del bazo, una tomografía con contraste.
Ese mismo día por la tarde Tatiana concurrió al que hasta ese momento había sido su hematólogo y le mostró el estudio que le había dado el infectólogo, ante lo cual este envalentonado le dió otro estudio similar pero de mayor complejidad. Una tomografía nuclear o como su sigla lo indica PET. Para descartar la existencia de focos de CÁNCER.
En ese momento Tatiana se disgusto mucho con el hematólogo porque pensó, muy bien, que ese estudio se lo podría haber realizado desde el principio evitado todo ese período de incertidumbre y sufrimiento. Ya que inclusive la primera vez que había escuchado la palabra leucemia Tatiana se había angustiado sobremanera por ello.
Después de esta consulta con el que había sido su hematólogo hasta ese momento Tatiana decidió que no iba a pisar más el consultorio de ese doctor. Entonces llamó al centro de hematología donde le habían hecho la citometría de flujo y pidió turno con algún doctor.
—Tienes turno para mañana o para dentro de diez días ¿que prefieres?— le dio para optar la secretaria, ante lo que ella respondió sin dudar —¡Dame para mañana!.—
Al día siguiente, que era el día jueves, fue el día que entró el doctor Gaspar Tolman a su vida.
Era un hombre de unos 35 años de color y ojos oscuros y tez clara, con anteojos. El pelo un poco ralo en la coronilla y un poco encorvado y delgado sin embargo parecía seguro cuando hablaba de su especialidad, la hematología... incluso un poco soberbio para el gusto de Tatiana.
Miró todos sus estudios con cierta altanería el doctor, a quién en un principio Tatiana no le prestó mucha atención.
En palabras de Viena el doctor era la típica rata de laboratorio.
Le dijo que todos esos estudios no servían para nada y que seguramente debería repetirlos y que no había garantía de que lo de ella fuera algo oncohematologico.
Tatiana lo único que le dijo al doctor fue
—¡Por favor sáqueme el bazo, no puedo más! ante lo que el doctor le contestó
—El bazo no se saca excepto que no se pueda realizar, de otra manera, un diagnóstico.—
A Tatiana y Viena ya nada les importaba. Solo querían el bazo fuera, especialmente Tatiana que ni cumplir su mayor placer, que era comer, ya podía. El doctor agregó:
—Y dentro de los estudios que deberemos repetir , tendremos que hacer un VIH nuevamente—
—No tengo ningún problema doctor...— a Tatiana ya era como el tercero que le hacían.
— Pero tienes que firmar una autorización...— dijo sacando un papel.
— Bueno, la firmaré — en ese mismo momento Viena no tuvo mejor idea que decirle al doctor.
—¡Pero mi hija hace mucho que no está con nadie doctor!—
En este instante Tatiana quiso que el piso se abriera y se la tragase por tanta vergüenza.
— Señora, eso no tiene nada que ver... puede datar de 10 años para atrás el VIH —A lo cual la hizo sentir a Tatiana como si fuera más o menos la prostituta del pueblo.
Ok Tatiana no era una santa, tenía su pasado. Pero se había cuidado.
Pasado ese momento de suprema vergüenza el doctor Gaspar le dijo :
—¿Estás en ayunas ? porque te quiero hacer una punción lumbar— la punción lumbar era el único estudio que no le habían hecho a Tatiana todavía.
—Por supuesto que estoy en ayunas — primero eran las 8AM , como Tatiana sabría después el doctor era madrugador, y por otra parte para ese momento ella no podía prácticamente comer nada.
El doctor levantó un teléfono para ver si podía hacerse en ese mismo momento. Pero esto no fue posible, pues no consiguió en la clínica lugar. Así que quedaron para el día siguiente a las 8AM nuevamente.
A las 8 de la mañana del día siguiente estuvieron Viena y Tatiana en el lugar para que pudieran hacerle la punción lumbar.
Fue en una pequeña sala del centro médico, era a principios del mes de noviembre y hacía mucho calor en Argentina. En ese lugar no había aire acondicionado ni ventilación y entre los nervios de la punción y el calor Tatiana sentía que el sudor se escapaba por su espalda. Ella había llevado un vestido y unas pequeñas bragas negras que quedaron al descubierto cuando el vestido fue levantado por el doctor Gaspar, para llevar a cabo el procedimiento.
La punción lumbar no fue una grata experiencia pero Tatiana la tolero de buena manera.
Cuándo terminaron Gaspar se quedó mirando el tatuaje del león en el muslo derecho de Tatiana y luego le dijo ya casi saliendo del lugar:
—Te comportaste como una buena chica —y por alguna razón esas palabras le sonaron, aunque no fue esa la intención del doctor, con algún tipo de connotación s****l a Tatiana.
Por otra parte por primera vez pudo mirar de otra manera al doctor Gaspar, que también había sudado, y tenía toda su espalda transpirada con la camisa pegada en la espalda lo cual le dió a Tatiana el impulso a despegarsela.
Fue entonces que se dio cuenta por primera vez de su masculinidad y así empezó a mirar al doctor Gaspar de otra manera. De repente ya no era simplemente un doctor sino que también era un hombre y un hombre que a ella , en medio de todo eso, podría gustarle. A fin de cuentas, varios doctores habían pasado por la vida amorosa de Tatiana. A ella los doctores, solo en ese sentido, le gustaban.
Ese fin de semana fue uno de los peores para ella que para este momento apenas podía tomar agua. Aparte había comenzado a tener mucha tos. Entre tanta consulta previa, le habían dicho en su momento en otra consulta con el neumonólogo que podía deberse a que se estaba juntando líquido alrededor del pulmón por el agrandamiento que tenía del bazo, en lo que ellos llamaban "colecta de líquido pleural". Por eso , aparentemente, Tatiana tosía hasta vomitar.
Al lunes siguiente Tatiana en el taxi le dijo a su madre casi desahuciada
—¿Cuánto más van a esperar para operarme? si no me sacan el bazo pronto me voy a morir.— ella podía sentirlo íntimamente.
Para ese momento ellas ya habían retirado los estudios últimos que se había hecho, fue justo el mismo viernes después de la punción lumbar de Tatiana. Fue ese famoso PET que le había ordenado el hematólogo anterior. Y el resultado no había salido bien...lo más significativo era que decía síndrome linfoproliferativo. Otras palabras nuevas para la joven mujer que no sabía que tenía.
Cómo la médula ósea de Tatiana salió limpia pero el estudio que le habían hecho no había dado bien, algo estaba muy mal y eso se notaba en la cara del doctor Gaspar sumado al hecho de que Tatiana ya se sentía tan pero tan mal que en su semblante se notaba lo mal que estaba.
El doctor Gaspar las hizo esperar un momento
—Esperenme unos minutos, en un rato vuelvo—
De la angustia Tatiana se largó a llorar y se secó la cara cuando el médico volvió...No iba a dejar que la viera derrotada.
Obviamente Viena para no perder la costumbre:
—Cuando UD. se fue Tatiana se largó a llorar— la delató. "¿De verdad? ¿Algo más mamá? ¿No querés decirle también que me falta un buen revolcón con un doctor?". Tatiana pensó, mirando a su madre con cara de circunstancia.
Y eso de que 'el bazo no se saca', bueno:
— Tendremos que sacar el bazo para analizarlo, no queda ya otra opción.— dictaminó el doctor.
Tatiana hasta ese momento estaba de licencia médica, en el banco que prácticamente la vio convertirse en adulta ya que trabajaba allí desde los 18 años, pero tenía contacto permanente con la doctora Pilar del banco. Esta doctora había sido muy buena con ella desde un primer momento escuchándola y asistiendola en lo que pudiera, siempre a su disposición.
Como Tatiana necesitaba urgente ubicar un cirujano que pudiera extraerle el bazo, se contacto con Pilar que dos horas después le consiguió un cirujano especialista, para la tarde de ese mismo día.
Por la tarde Tatiana ya había visto al cirujano quién la revisó y al igual que otros médicos detectó que Tatiana no tenía ningún ganglio palpable agrandado como para poder sacarlo y analizarlo en vez del bazo. Le confirmó que efectivamente el bazo estaba muy agrandado así que no había opción, había que extraer el bazo a como diera lugar.
El cirujano prometió que intentaría hacer todo por el método de laparoscopia, un método menos invasivo, pero no podía asegurarselo del todo. Cabia la posibilidad de que la cicatriz fuera grande, pero ya para ese entonces a Tatiana no le importaba si la abrían de cabo a rabo. Ese dia Tatiana le dio el teléfono de Gaspar al cirujano y el cirujano a ella, los pre quirúrgicos para hacerse varios días después, pero no demasiados. Un par de días más tarde ya tenía fecha para la operación que sería el 18 de noviembre aproximadamente unos 15 días después de su primer consulta con el cirujano que la operaria. Sacándole el bazo ya del triple de su tamaño. Pero no sería el único órgano que se iría