Isa no podía dormir. Eran aproximadamente las 2 AM y los sonidos que salían del departamento de Tatiana no le permitían conciliar el sueño. Y a la mañana siguiente temprano tenía una reunión en la sede de Mossad en Argentina. Un lugar completamente secreto del que nadie, supuestamente, conocía su existencia. Lamentó no tener el teléfono de Tatiana pero eso hubiese implicado que a su vez ella tuviera el suyo. Y para Isa, eso significaba la posibilidad de un contacto más asiduo, y cuánto menos se apegara ella a él mejor. Él no sabía cuánto tiempo se quedaría en el país y aunque Tatiana le caía bien sería mejor así, ya que le parecía que ella era de las personas que se volvían dependientes cuando alguien les demostraba un poco de cariño. De repente el sonido de un ¿ gemido ? interrumpió sus

