Jeremy: Luego de que le dije que había sido la primera mujer en entrar a mi apartamento. Verónica se veía algo tensa y pensativa, seguro que quería cerrarse de nuevo a las emociones, tal vez por miedo a que le hiciera daño, o que la atrapara entre mis brazos y jamás la dejaría ir. Suspire, creo que me inclinaba más por la segunda opción y estaba empezando a sentirme a gusto con ese pensamiento. La quería tener a mi lado el tiempo que fuera posible. Pero primero debía romper ese caparazón de hielo que tenía en su interior, tal vez sea por lo que me dijo de su padre, no lo podía saber. Pero me gustaba verla feliz y libre, no como si le hubieran metido un palo por el trasero, que era justo la expresión que me estaba dando. Negué, con una sonrisa, debía aligerar el ambiente. Empuje ligeram

