Verónica: Al otro día... La mayoría de los empleados de la empresa me observaban como si hubieran mat*do a mi gato, había compasión en sus ojos y esto era simplemente irritante. Los chismes sí que volaban rápido aquí. Esto era una exageración total, ¡por Dios!, era una mujer madura, que podía solucionar mis propios asuntos, no era la típica sumisa y vulnerable chica que necesitaba la ayuda y el apoyo de todos. Quería gritarles que era la misma "mujer de hielo", que seguía siendo la misma mujer exitosa y sobre todo que alejaran sus estupid**s miradas de mí y lo dejaran pasar. Pero me obligué a respirar profundo y simplemente ignorar todo a mi alrededor. A falta de una oficina tuve que ubicarme al lado de mi pasante Henry. Noah mandó a colocar un escritorio y un cubículo adicional afuer

