Después del susto que les pego mamá mapache y sus dos crías, a ambos les costó mucho recuperar la compostura pues no dejaban de reírse, sin embargo, de vez en vez los ojos de Ethan se iban hacia la parte más oscura del estacionamiento y sus ojos estaban muy atentos a lo que se estaba moviendo entre esa penumbra espesa. — Ethan... — ella lo llamo — Estamos muy nerviosos ¿No crees que sería buena idea ir a tomar algo antes de irnos? — algo dentro de ella le decía que no debían irse todavía. — Creo que sería bueno, hay un puesto donde venden buenas bebidas... — se acercó a ella para darle un abrazo — Vaya susto que nos dieron esos peludos. — aún se rio y después le dio un beso en la frente. Ella sintió cómo él se acercaba lentamente y antes de que pudiera decir algo, Ethan la envolvió en u

