Poco a poco, los alumnos empezaron a llegar, acompañados de sus padres, madres y hermanos, el bullicio alegre de las voces infantiles y las conversaciones de los padres la llenaban de emoción porque todos parecían ser muy amables, también se dio cuenta de que le estaban dando la bienvenida. Con una sonrisa, saludó a cada uno de los niños, quienes la miraban con curiosidad y un poco de timidez, saludaba a cada familia que llegaba, mientras se esforzaba por recordar los nombres de los pequeños que le iban presentando y los rostros de sus familiares que llegarían a retirarlos cuando las clases terminaran. Era un día importante, no solo para ella, sino también para los alumnos que, algunos, con los ojos llenos de curiosidad, esperaban ansiosos por lo que les enseñaría y otros iban un poco asus

