CAPITULO 4

999 Palabras
Voy en una camioneta, camino a no sé dónde… antes de bajarme del Jet, ellos me vendaron los ojos, según por seguridad, pero lo pienso es otra cosa. Creo que lo hacen para hacerme perder, si llego a escapar ellos de todas formas me encontraran. Son listos, no lo negare. Vetania la perdí de vista, cuando me bajaron, creo que anda en otra camioneta, ya que no la tengo a mi lado. Él que si esta, es mi comprador, el chico de los ojos lindos. La camioneta se detiene, cuando una voz dice: - Ya hemos llegado, señor. - Lleven a la otra chica, directo a la fábrica. Permanecerá ahí, y trabajara con las otras damas, hasta nuevo aviso. - Está bien, señor. - ¿Qué pasara conmigo, también me mandaras con ellos? - pregunto, algo intrigada, con lo que hará conmigo. - No, tú vienes conmigo. Ya te dije, que viniste a este mundo, para complacerme. - responde tan seguro de sí. Recuerdo que él había respondido a mi queja, no me había percatado de eso, hasta ahora. ¡No! Me niego rotundamente.  ¿Seré su prostituta personal? Me da escalofrió, tal pregunta. Esto no puede ser posible. ¿Qué harán en esa fábrica? Me ayudan a bajar del auto, cuando al fin, deciden quitarme la venda de mis ojos. Parpadeo unas cuantas veces, hasta recuperar la vista completamente. - Camina. Camino un poco aturdida por todo el lugar. Él me agarra del brazo, y me jala para que empiece a caminar rápido. Estoy sorprendida por todo lo que he visto, la entrada es hermosa, hay alrededor de cinco guardaespaldas. Al entrar en la casa, que en realidad en una mansión gigantesca, aparece una señora saludando. –    Buenas tardes, Señor Regans – se voltea hacia mí –  Buenas tardes, Señorita… – me mira apenada. –    Elizondo – le sonrió un poco. Me regresa la sonrisa. – ¿Desean comer algo? – la señora debe de estar entre los 38 a 40 años, es castaña, piel morena, su iris es de color miel, viste un uniforme decente y elegante, para los que he visto. –    Si, prepara la mesa para dos, por favor – me sorprende que diga tales palabras el “Señor Regans”, aparte ¿mesa para dos? acaso quiere comer conmigo o me equivoco… como sea, él es quien decide ahora en adelante. Me abruma no poder ser libre conmigo misma. Lo odio, pero no deja de parecerme atractivo, ¡De verdad, me estoy volviendo loca! Aun me tiene sujeta del brazo, me vuelve a jalar hasta unas escaleras, ya me tiene harta de tanto jaloneo, trato de zafarme de su agarre, pero es imposible, solo me aprieta más y más. Caminamos por un pasillo lleno de puertas, lo más probable es que sean habitaciones, me hace entrar en unas de ellas y luego cierra la puerta tras de él, le pasa el seguro. Camina hacia mí y se abalanza, agarrándome con fuerza de la cintura, mientras que, con la otra mano agarra mi cuello y me besa. Me paralizo a tal acción de su parte, mi corazón palpita a mil por segundos. No sé, que es lo que quiere ganar con tal acto. Reacciono y lo empujo, le cacheteó enseguida. Se lo tenía merecido. Se lleva la mano al rostro, me mira con picardía –    Qué carácter mujer. Deberías de empezar hacer tu trabajo, preciosa – dice un poco enojado, me río sarcásticamente. –    No te obligue a comprarme, idiota – le dijo enojada, el solo me mira – No te obligue a gastar tu bendito dinero. Estaba en ese lugar, no por voluntad propia, y no soy ninguna prostituta. Si me compraste por ese fin, déjame decirte que elegiste a la incorrecta – le respondo con todo el veneno que tengo. ¿Cómo pueden existir personas así, en este mundo? –    Ya lo hecho, hecho esta, y no hay nada que pueda cambiar el pasado. Ahora yo mando en ti, por ser tu amo. Eres de mi propiedad, y hará lo que diga. – me responde serio, su voz es fría, pero no me importa. –    No le pertenezco ni a ti, ni a NADIE, soy de mi propia propiedad.  Se acerca y me sostiene del rostro, trato de zafarme, pero él aprieta con fuerza. –    Querida, soy el mafioso más temido por el mundo. Si valoras tu vida, harás lo que YO ORDENE. Puedo hacer y deshacer todo lo que quiera de ti y nadie, absolutamente NADIE, podrá evitarlo, dulzura – acerca su rostro al mío, trata de besarme de nuevo, lo evito. –    Está equivocado, me opondré a todo lo que me pida. Si llega hacerme algo en contra de mi voluntad, lo odiare hasta lo más profundo de mi ser.  Te falta poco llegar. Lo único que le ofreceré será mi odio hacia su persona.  –    Lo harás en voluntad propia… ya me imaginaba yo, que llevas una hermosa fiera ahí dentro, me gusta – su semblante cambia a burla, me enoja más. –    Le demostrare lo que esta “hermosa fiera” puede llegar hacer, por su propia libertad “Señor” – contesto con ironía. –     Eso ya lo veremos, preciosa. Me gustan los desafíos, y ¡tú! Querida, eres uno de ellos. Relájate, no tratare de hacerte daño, solo quería probarte, y pasaste; ese carácter tiene que ser aprovechado, y es justo lo que hare – me suelta el rostro, me guiña un ojo y se dirige a la puerta. –    ¿Qué quiere decir con probarme? – pregunto confundida. Antes de salir se voltea y me mira. –    Dentro de un rato, te mandare a buscar, para que bajes y comas un poco más. Allá te hablare del tema. Esta más que claro, que no puedes escapar. – dicho eso, sale de la habitación. Me dejo con un dolor de cabeza matador, después de esa discusión. No tengo idea a que se refiere con lo último que dijo. ¿Por qué me quiere aquí? El beso solo fue una prueba de mi actitud, y según él, la pase. ¿Qué hubo pasado si le sigo ?, no es que diga que quiero otro, pero ¿Qué hubo pasado? No lo sé, pero les aseguro que, sea lo que sea que trama, no se salvara.  
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR