Ríe nerviosamente y las mejillas de Dana se vuelven ligeramente rosadas. —Bien, claro, lo siento. Podemos hablar mañana.— Agarra la botella de tequila y el champán que pidió y regresamos a la mesa. Seth y Dana están frente a mí y Dominic está detrás de mí mientras nos abrimos camino a través de la barra abarrotada de regreso a nuestra mesa. Antes de llegar allí, nos arrastra hacia la multitud y nos aleja del stand. Me agarra de la mano y me arrastra por un largo pasillo que supongo va hacia el baño. Hay algunas personas alrededor, pero está más oscuro y, lo que es más importante, no hay miradas indiscretas. —Hermoso—, dice mientras coloca un cabello detrás de mi oreja y Tiemblo bajo el suave toque, —No la quiero—. —Lo sé.— Asiento con la cabeza. —Pero puedes tenerla. A nadie le importa

