Jackson se sentó a su lado y esperó a que Miriam le sirviera el café que parecía siempre le servía junto con dos galletas que parecían ser de avena. –¿Han pasado una buena noche? –preguntó Miriam entonces con un doble sentido que ambos lograron captar rápidamente. Emily pareció enrojecer levemente y Jackson se rio justo cuando estaba por tomar su primer trago del café. –¿Qué es esa pregunta Miriam? –le preguntó con una leve risa y luego miró a Emily –Obviamente que tuvimos una buena noche –sin pensarlo Jackson depositó un casto beso en sus labios y Emily no pudo sentir que se convertía en piedra. No, aquello no podía haber sido cierto, se dijo mientras que a duras penas intentaba seguir la conversación que aquellos dos estaban llevando. –Bueno –dijo Miriam –Voy entonces a limpiar

