Con las manos atadas (2da. Parte)

3232 Palabras

La misma mañana Dubái Nadir Me quedé como un imbécil parado cerca de la puerta principal del aeropuerto esperando que llegue Bahir, pero cada minuto transcurrido sin rastros de ella, era como un puñal que poco a poco se enterraba en mi corazón, hasta que el reloj marco la medianoche y fue la estocada perfecta para terminar de derrumbarme, aunque me resistía a creer que no llegaría y aguarde media hora más queriendo darme una esperanza, era inútil, de nada me sirvió, porque no llego y Francesco me arrastro al hotel, pues no soportaba verme sufriendo. A penas cruzamos la puerta de mi suite abrimos un par de botellas de whisky para ahogar mi dolor en el alcohol, incluso estuve maldiciendo y gritando, también me parece que marqué el celular de Bahir, repitiendo un par de estupideces, como q

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