El mismo día Dubái Bahir Alguien menciono que solo las personas hábiles y astutas sobreviven, porque saben controlarse y no se dejan cejar por sus emociones, cosa que no se me da bien a mí, pues soy más de explotar, de gritar, como un volcán en erupción que necesita desahogarse para centrarse en lo importante, pero por primera vez en mi vida debo de actuar con la cabeza fría y no permitir que la rabia me domine, ante todo disimular sin ser tan obvia para tener un poco de ventaja. Di un primer paso que fue complicado, porque tenía unas ganas de entrar al despacho reclamando por el plan descabellado de mi padre y de Ali, dejarles en claro que no soy una marioneta, menos que podían decidir por mí, allí fue que apareció la sensatez y regresé a mi habitación. Me senté un momento en el borde

