Brujas Narra Cora Patinson. ¡Los cojones! Los rayos del sol habían logrado traspasar por las hendiduras de las cortinas y justamente pegaban contra mi rostro; joder. Ah que sí estaba de pocas hoy, no lograba saber qué hora era exactamente, pero lo único que deseaba seguir haciendo era dormir, solo dormir y más dormir. Con mi entrecejo fruncido, giré y me coloqué totalmente boca abajo, estampando mi rostro sobre una enorme almohada, dispuesta a dormir si era necesario hasta que el sol cayera. La madrugada de ayer se hizo eterna para mí: aquella bestia, que más bien parecía todo un sicópata s****l, no me dejó descansar un momento y luego caí totalmente rendida. Ni siquiera me atrevía a mover un músculo del dolor que me causaba cualquier movimiento. Era como si hubiera sido a

