Itamar. —Buenas... —Sayen con Ilawe y su cuñada están en el rio, me acerco por eso mismo, porque si su cuñada no estaba no me podría acercar, Ilawe abriría la boca y se termina todo—. Sorpresa que los encuentro. —¿Cómo estás Itamar?. —me da risa que Ilawe se acerca como el hombre a cargo a saludarme, estira la mano sonriendo—. Mis respetos Itamar. —Un gusto Ilawe, gracias por recibirme. —No puedo recibirte, estoy a cargo de las mujeres, no puedes estar con nosotros Itamar. —¿Ni un poco?. —No. —¿Ni para hablar?. —Lo siento Itamar, si te dejo estar con nosotros le faltas el respeto a mi hermana y cuñada. —Bien, tienes razón, mil disculpas por eso, bueno... —las dos me miran y yo sonrío—. Me retiro a bañarme a otro lado. —Bueno, si te bañas rapido no pasa nada. —¿Y si viene alguien

