Itamar. Bajo las maderas del carro y las voy clavando, voy rápido con esto, ya lo mas difícil que fue subir el nivel del suelo, mojarlo sin parar para que se apriete la tierra, hacer los pozos y poner los postes enormes y pesadísimos, medir los espacios, y lo mas difícil fue que mientras se apretaba la tierra y los postes se afirmaban fui curando las pieles para poder forrar las paredes y cuidar las temperaturas de adentro de la casa, en el invierno es calentito logrando que no gastemos tanta leña, en el día con dos tronquitos se mantiene y en la noche con uno grande da a basto, y en el verano hace que sea fresco, y las tablas las conseguí con mi amigo blanco, eso si, tuve que hacer muchas fuentes, instrumentos y canastos para venderle a los blancos y tener dinero, y él me consiguió todo

