Itamar.
Sentado en la cama la miro a Sayen acomodarse el pelo, no puedo parar de sonreír porque la tuve, la tuve para mi y fue lo mas maravilloso que viví en la vida, y la quiero volver a tener, no una mas o dos, muchas, lo hicimos una sola vez y dormimos, pero me encantó.
—Estoy lista.
—Bien, vamos... —le doy un beso y salimos del establo, el sol aun no sale pero el cielo esta mas claro y es señal de que viene y que es mejor llevarla ahora a que todos despierten, la envuelvo por los hombros poniendo cuidado de no sacarle la tela de la cabeza—. ¿Estas bien?.
—Si, un poco incómoda no mas.
—¿Pero es dolor o algo asi?, ¿Qué sientes?. —me envuelve por la cintura donde le agarro esa mano también.
—Siento incomodidad, no llega a ser dolor, cálmate.
—No puedo, fui un bruto contigo.
—¿Conmigo?, —se hace hacia atrás viéndome—. ¿Qué quiere decir eso?.
—¿Como qué quiero decir?, no entiendo.
—¿Ya tuviste intimidad?.
—No, solo contigo.
—Bueno, eso de que contigo fui un bruto sonó a que ya tuviste intimidad.
—Por los dioses, eres de esas.
—¿De qué?. —para de caminar de golpe cosa que me sorprende—. Dime qué esas, soy.
—Es un dicho Sayen.
—Quiero que me digas.
—No puedo decir nada porque no sé que significa, mi papá le dice eso a mi mamá y mi hermana cuando comienzan a preguntar mucho y dudar, les dice, ah, son de esas y ya, no sé...
—Si sabes qué significa, no te hagas el tonto.
—Pues dime entonces... —comienza a caminar y yo atrás—. ¡Sayen vamos!, —la agarro del brazo pero tira haciendo que la suelte—. Sayen espera...
Si, sé que significa el dicho pero no crei que lo tomara tan mal, ahora no podemos hablar mucho, es muy tarde, de día es lo mismo solo que la podríamos ir llevando la escusa, de noche no, sabrían exactamente que hacíamos y ahi si lo tendría a Yerimen encima mío con su cuchillo en mi garganta, no quiero eso, quiero seguir vivo para seguir teniéndola y mi hombría donde esta asi la disfruto, debo cuidarme bien.
Después de verla entrar a la tienda de Ayen me voy al granero a apagar el fuego, soltar los animales para que comiencen a moverse y voy a mi casa a bañarme, cambiarme por la ropa de trabajo y seguir con mi día, no dormí mucho pero fue una buena noche, no me siento cansado para nada ni enojado, aun con la mini discusión que tuvimos con Sayen, es algo que tiene arreglo ya que fue una confusión tonta.
—Mami,
—¿Qué pasa hijo?.
—No me preguntes porqué ni para qué... —deja de coser para verme—. ¿Qué cuidados debe tener una mujer cuando tiene su primera vez en la intimidad?. —frunce las cejas enseguida—. No preguntes mami, por favor.
—¿Tu ya tuviste intimidad?.
—Si...
—Bueno... —agarra mas hilo oscuro, le esta haciendo ropa a mi papá para la boda de Teara en unas noches—. Los cuidados dependen de cada mujer y de según como la trató el hombre... —me acomodo en la mesita incómodo de hablar esto con mi mamá, pero sé que si voy con mi papá o Tahiel me golpean—. En mi primera noche de casada no sabia nada de la intimidad, en la segunda noche ya no me molestó mas, y hablando con otras mujeres su noche fue diferente... —se pone a cocer de nuevo—. La cuestión es que otras pasaron por mucho dolor y yo no, pero porque esos hombres fueron brutos y tu padre me cuidó.
—Entiendo... Eh, ¿hay algo para que tome y no le duela?, porque no tengo experiencia mami, no me dijo pero debí ser un bruto.
—Ya te doy... —va a la cajita que tiene con flores y hojas medicinales que las seca, todo que conoce y sabe el uso, sino llamamos a mi tia Maca—. Toma, que se tome tres tazas al día, le tiene que poner dos pétalos a la taza, agua hirviendo, lo deja reposar un poco y lo toma, a la noche se va a sentir mejor.
—Gracias, muchas gracias, se lo voy a llevar.
—Espero conocerla pronto.
—Ya la conoces mami.
—No puede ser, ¿Dónde andas metido?.
—Mami, —Lane entra a la tienda porque fue al baño que esta afuera—. Corto budincito para el té.
-—Si hija, asi no nos aburrimos tanto.
—Bueno, me voy. —le hago cara de asco a Lane y ella me saca el dedo medio—. Chao mami.
—Chao hijo, cuídate.
No tengo como ir a verla por ir a verla, una escusa bien fuerte que mas que escusa una situación que la involucre asi sea darle un mensaje que le pase a su papá o hermano, y un mensaje desesperado y real, porque sino, no hay escusa para hablar con una joven sola sin compañía de un hombre de su familia, sino Yerimen va a ir a mi casa y partirme la cara por hablar con su hija sin nadie presente y ensuciando a su hija. A medida que fui creciendo y aprendiendo las costumbres me preguntaba cosas, y la que mas me intrigaba es esta, prohibido hablar con una mujer sola sin que alguien este con ella, mas que nada con las mujeres de clase alta, ya que son usadas para hacer tratos y las deben mantener lo mas puras posibles, pero el que si ven a una mujer hablando con un hombre ya hay rumores de pareja, si se rien ya es una ramera, le pregunté a mi padre sobre eso y me dijo que eran costumbres y que no se puede hacer mucho con eso, y que lamentablemente no va a terminar al seguir nosotros las costumbres, como con mi hermana, nosotros mismo seguimos por como la cuidamos, protegemos y estamos atentos a ella, porque una mujer casada no puede usar ninguna prenda ni accesorio que no le dé su esposo y padre, los regalos de los hijos y hermanos de la mujer solo serán usados con la aprobación de su esposo, una hija no puede usar ropa ni accesorios que no le dé su padre, hermanos o tíos, nada mas, hasta de primos esta mal visto ya que mi padre dice que hubo un tiempo oscuro que las familias se olvidaron que eran familias y se unían íntimamente, y que esas personas fueron expulsadas de la aldea y esta duramente penado, tanto asi como un abuso, no se tolera nada de esas cosas.
—ITAMAR...
—VOOOYYYY. —guardo todo rápido y voy corriendo donde mi papá.
—¡NOOO, ITAMAR NOOO!.
—AAAGGGG. —salto amagando a subirme encima pero si me cargo en sus hombros—. Te hiciste encima eh.
—Eres un tonto... —me agacho abriendo la boca enorme donde me da un palmetazo en la espalda—. Obvio que me asusté, saltas encima mío me tiras, eres un hombre, ya no mas un niño. —camina y yo atrás siguiéndolo—. ¿Cómo estuvo el trabajo?.
—Bien, me sorprendió que siguen yendo los castigados.
—Me comentó uno de ellos que te pusiste firme, me dijo que les diste miedo.
—Bueno, se habían puesto pesados, te juro que llegaba a golpear a uno de los animales le iba a cambiar la forma de su cara.
—Me imagino, cuando me decía yo pensaba, mi hijo los iba a terminar mandando con las Machis.
—Si hay mas castigados mejor, necesito cortar leña para el frio, reforzar los corrales para la criada y juntar el alimento.
—No hace falta mandar los castigados hijo, mañana voy a enviarte hombres.
—Dale, los espero a primera hora.
—¿Unos quince?.
—Si son veinte mejor, para poder enviarlos a diferentes lados y hacer la cosas mas rapido, la tia dice que el invierno va a llegar en una semana, me confié mucho.
—Muchísimo te confiaste.
—Tu tampoco me lo recordaste, no te hagas el serio y que me quieres retar sin parar.
—BENJAMIN ESPERE... —le suelto la mano cuando Teara lo llama a mi papá, viene con Sayen y el hermano menor de la mano—. Disculpe Benjamín, disculpe por llamarlo a los gritos.
—¿Cómo está Benjamín?, un gusto verlo.
—Benjamín... —el pequeño estira la mano saludando a mi papá como hicieron sus hermanos—. Disculpe que gritamos señor.
—No pasa nada hijo... —le friega la cabeza sonriendo—. Pero díganme, ¿sucede alguna cosa?.
—Benjamín, disculpe si mi petición es atrevida, hablé con mi padre y me dijo que le consulte a usted.
—Dime.
—Quería pedirle si es posible que a partir de mañana no vaya a trabajar para preparar todo para la boda.
—Pero Teara, por supuesto que si, discúlpame por no darme cuenta, que feo que debas venir a pedirme esto, discúlpame Teara.
—No se disculpe, gracias por darme permiso...
—Eeemmm, Sayen, mi madre te envió las flores que le preguntaste hace unos días si tenia... —sin entender nada estira la mano donde le doy la bolsita—. Me dijo como se toma por si no sabes, la mujer que tenga dolores debe tomarlo tres veces al días, dos pétalos por té, con agua hirviendo, dejar reposar y se toma.
—Bien, gracias.
—Nos vemos muchachos, prepárate para tu boda Teara, ruego a los dioses que salga todo perfecto, voy al cortejo encantado.
—Muchas gracias... —le agarra la mano a mi papá con las dos de él e inclina un poco la cabeza—. Muchas gracias, un honor que asista Benjamín, muchas gracias.
—Un gusto muchacho. —nos alejando y miro hacia atrás, le miro el culo mordiéndome los labios hasta que siento un golpe en la cabeza.
—AAAAJJJJ, ¿QUÉ HACES?. —me llego a inclinar sobándome la cabeza—. Eso fue una piña papá, ¿Qué te pasa?.
—Deja de mirarla asi, le faltas el respeto.
—Bueno, pero habla, no me pegues de esa forma, ayyyy, —comienza a caminar y yo atrás—. Me partiste la cabeza papá.
—Camina y cierra la boca... Tipo grande haciendo berrinche por un golpe.
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