—Tía, ¿Sigues ahí?. —Pregunta, ya que me quedé muda y no sé cuánto tiempo ha pasado. —Sí, amor... Sólo me tomaste por sorpresa, pero, ¿De dónde sacas eso?. —Mamá se lo dijo a papá. Sin querer los escuché hablando, pero ellos no lo saben. Entonces, ¿Es verdad o no?. —Vuelve a preguntar. —Claro que no, hermosa. Fué un malentendido, pero ya lo solucionamos. —Explico. —Está bien... Tía, se me acabó el descanso, pero quedo más tranquila. No quiero que sigan peleando. Te quiero mucho y luego te llamo de nuevo. —Ve a estudiar juiciosa y no te preocupes, ¿Sí?. Te quiero muchísimo más. —Respondo, tratando de regular la emoción y nos despedimos, para finalizar la llamada. ¡Me dijo que me quiere!. Una sonrisa se dibuja en mis labios y Salvador me mira extrañado. —Mi sobrina. —Comento y no sé

