—No sé qué es lo que está pasando, pero estoy seguro de que tu tía, no es una mala mujer. —Rebato, tratando de hacerla entrar en razón. Ella se gira de nuevo hacia mí. —No la defienda y por favor, ¡Váyase!, ¿sí?. —solloza. —Lo siento, no era mi intención molestarte. Llamaré, entonces, a tu madre. —¡No!. Por favor, que no venga nadie. Necesito estar sola. —Ordena. —Está bien. De todas formas, me alegra saber que estás a salvo... Espero, te mejores pronto. —me despido y salgo de la habitación, completamente inquieto. Hay algo muy raro, en todo esto. Llego a la sala de espera, dónde están todos. Julia camina, intentando dirigirse a la habitación, pero la detengo. —¿Qué pasa?. —Cuestiona Sergio, con el ceño fruncido. —La pequeña, dice que prefiere estar sola. —Explico. —Voy a ir a hab

