Los hermanos sintieron que su mundo había acabado. Ethan lloraba y gritaba que no era posible que Aleyda hubiese terminado de esa forma. —Esperaremos a que el médico forense llegue para que se haga cargo del cuerpo y realicen el protocolo de reconocimiento y entrega. Afirmó el comandante. Esteban se acercó, aunque era prohibido. Al instante reconoció el cuerpo, pues estaba boca abajo pero se le notaba su barriga de embarazada. A pesar de no verle el rostro, se dio cuenta de que no era Aleyda y así se lo hizo saber a Ethan y al resto. —Sigan buscando, ella no es mi cuñada—. Ordenó a los cuerpos de socorro. —Entonces, ¿cuántas personas habían dentro de esa casa? Volvió a preguntar el comandante del cuerpo de bomberos. —Solo estaba mi cuñada y mi sobrino, no hay conocimiento de que h

