Después del almuerzo, Adrian se marchó a la empresa dejando la promesa de que regresaría para antes de la cena. La emoción por lo vivido esa mañana los convenció de que de ahora en adelante todo sería distinto. Elena observó por la ventana cómo el automóvil desaparecía tras los árboles del camino experimentando cierta incomodidad en el pecho. Un presentimiento que le decía que sí, todo sería distinto, pero no como lo esperaban. Sacudió la cabeza para quitarse esos tontos pensamientos y regresó con los niños. A ella no debían interesarle los cambios que atravesara esa casa. Estaba allí para cumplir con una misión, no podía olvidarlo. La mujer halló a Leo tumbado en la grama del patio de juegos rodeado de bloquecitos plásticos. Ampliaba el estacionamiento que había creado para sus autito

