—Está bien, señor Lowell —dijo Pamela controlando su voz para que sonara firme—. Seré sincera, quiero hacerle una propuesta. Necesito un marido, y pronto. Sé que usted no tiene fortuna ni posición, y yo tampoco, pero mi tío es el vizconde Sheanes y posee influencias y relaciones en la Corte, que podrán resultarle beneficiosas en el futuro. Pertenezco a una noble y antigua familia, al contrario que usted. ¿Estaría dispuesto a casarse conmigo en Eliot condiciones? Eliot permaneció callado unos segundos que a Pamela se le hicieron eternos, hasta que habló al fin. —¿Y usted, lo estaría? —Eliot caminó en su dirección saliendo parcialmente de las sombras, se detuvo frente a ella y le clavó sus pupilas azules como el océano, como retándola a que contestara. Pamela se perdió en aquel oleaje fur

