BRYCE Termino de firmar los papeles que tengo frente a mí y siento que el cansancio se convierte en una enorme piedra que cae sobre mis hombros. Lo que estoy haciendo no es nada fácil, especialmente cuando la vida de América y de mi hija corre peligro. Muevo el cuello estresado; necesito asegurarme de que ellas estén a salvo y fuera de lo que mi padre provocó, aunque aún no estoy seguro de ello. He mandado a un par de investigadores para que profundicen en el caso. Por otra parte, América está un poco extraña; trata de ser sutil y cortante cada vez que nos cruzamos. Puso como excusa que no quiere tener sexo porque está en sus días, pero joder, ha pasado una semana desde eso; hay algo más y lo pienso averiguar. La mirada que me lanzó anoche, cuando entré al baño con la intención de ducha

