BRYCE Hace años creí haber encontrado a la mujer de mi vida: Alene. Estaba equivocado, porque ahora, teniendo a América desnuda a mi lado, dormida como en un sueño, me siento el hombre más afortunado del mundo. Han pasado dos años y siento que no la merezco. Cada día que transcurre hace que mi amor por ella incremente. Me levanto; está agotada. Hace un mes me dio el mejor regalo: dio a luz a dos hijos míos. Porque sí, luego de que perdiéramos a nuestro bebé, no dejamos de intentar, y así fue como quedó embarazada de gemelos: un varón y una niña. Sacaron su color de cabello, pero ambos mantienen mis ojos verdes, al igual que los de su hermana mayor, Madeline, mi pequeña de cuatro años. No sé qué hice para merecer a esta familia, pero la cuido día con día. Me incorporo, me doy una

