Viernes por la noche, llegó a casa, la cabeza le daba vueltas por las cosas que Sandy le había contado. Janka le dijo que debería hacer lo que Sandy quería. Enviarla a otro continente para que jamás volviera a oscurecer la puerta de Liesl parecía una gran idea para ella, pero Liesl estaba indecisa. No quería tener nada que ver con nada de eso. No creía que Sandy fuera a ser una buena madre y ayudarla a escapar con el niño, el hijo de Merlín, parecía una situación de la que no quería formar parte. Eran más de las siete y se dirigió a la cocina para encontrar a Matilda guardando el último plato del lavaplatos. —Hola, Liesl. Llegas tarde a casa. —Lo sé. Tomé unas copas con Elsie mientras espiábamos a Janka. Si su cita resultaba ser un sapo, íbamos a rescatarla, pero nos dijo que nos la

