Me quedo en la misma posición, Eugenia me mira con una expresión confundida y la otra mujer me mira divertida desde la puerta. Muero de vergüenza y creo que mis mejillas me delatan, me pongo roja desde la barbilla hasta mi frente, me quedo unos segundos más hasta que decido ponerme en pie y caminar erguida mente hasta la habitación. Cierro la puerta detrás de mi y me visto en cortos segundos ¿por qué justo tenía que suceder esto cuando decido ser sensual? ¿y quién es esa mujer? Me muerdo un par de uñas y siento como alguien abre la puerta. Eugenia me mira con una sonrisa, me abraza contra ella y me da un dulce beso. -Hola cariño- quita uno de los cabellos de mi rostro y lo arrastra hacia mi oreja. -yo..lo siento -No te preocupes linda- ríe- hubiera sido fantástico sin Sivila aquí. -¿L

