POV Valencia Carlsen El italiano delante de mí me mira con unos ojos tan agudos que, si fueran dagas, mi cara estaría sangrando. Bajo la intensidad de su mirada, vuelvo la vista a mis cartas. El ambiente está lleno de tensión y diversión. He pasado las últimas horas apostando con Morgan y, después de haber tenido una pésima racha en las máquinas tragaperras y en la ruleta, nos plantamos en la mesa de blackjack. Aunque perdimos seis rondas por montos muy generosos para los contrincantes, las últimas dos manos hemos ganado. Sí, no es una racha muy larga, pero es divertido ver cómo el italiano tiembla luego de que apostó todo. Lo más divertido es que no debo preocuparme por dinero, aunque sospecho que una cuenta bancaria entrará en números rojos. Eso debería hacerme sentir bien, ya que es m

