El amor se acaba, el odio empieza...

2094 Palabras
POV Valencia Carlsen —¿Estás segura de lo que dices? No puedo evitar que mi pecho sienta otro doloroso golpeteo de mi corazón. Estoy en negación, no creo que mi Den sea capaz de hacer eso, pero Gemma es mi mejor amiga y no mentiría con algo así, yo la he visto sufrir por esto. —Es él. Sé que es confuso. Vine aquí porque quería enfrentarlo una última vez. Cuando me dijiste que el evento era en propiedad de su familia, yo… —su voz se empieza a quebrar—, no iba a decir nada. Pero lo acabo de ver tan feliz que me da impotencia. Todos creen que es perfecto, no lo es. Él antes quería al bebé, ahora ya no. Me llevo la mano al pecho tratando de calmar la punzada dolorosa que me atraviesa, luego abrazo a Gemma. Estoy a punto de romper su corazón tanto como la dura realidad me lo ha roto a mí. Sin embargo, no puedo tapar el sol con un dedo, él me traicionó. Siempre pensé que Denver era un enigma, durante todos los años que lo conocí, que intenté acercarme a él, nunca pude descifrarlo, y mi error fue creer que era bueno cuando en realidad es un traidor y no solo me mintió a mí. —Lo siento mucho, Gemma. —Soy una tonta, Vale. Ese hombre solo me usó, por eso me pedía que nos viéramos solo en Croydon. Al escuchar el lugar me congeló. Es en Croydon donde Denver y yo nos reunimos para nuestras escapadas románticas. Y si Gemma lo sabe es porque es verdad, lo que significa que Den me mintió, me ha engañado todo este tiempo. Ahora entiendo por qué siempre quiso que nuestra relación fuera en secreto. Yo he sido su segunda opción. De pronto el celular de Gemma timbra, ella mira la pantalla y responde la llamada, lo que me termina de aplastar el corazón y me hace caer la venda de los ojos, es escuchar la voz de Denver. —¿Dónde estás? Te veo afuera —espeta él, enojado, a través de la línea. Mi amiga corta la llamada y solloza, pero yo me desplomó por dentro. Mi respiración se vuelve irregular, por lo que me llevo la mano al pecho, ya que eso desata uno de mis ataques respiratorios; mi presión se dispara y me pongo débil. —¿Estás bien, Valencia? Siento náuseas. No soy capaz de contener las lágrimas que me queman los ojos. ¿Cómo pude ser tan tonta y confiar en Denver? Todos tienen razón al decir que soy muy inocente. —Es… Denver es el hombre con el que estoy saliendo, lo siento mucho, Gemma. Yo no sabía, yo… Ella me mira a los ojos, sorprendida, me toma del brazo cuando mi cuerpo se tambalea, pues no soy capaz de mantenerme de pie ante el dolor en mi pecho. El dolor físico se mezcla con el dolor sentimental causado por la decepción. —Nos traicionó a ambas… —digo, mareada a punto de desmayarme—. Nos mintió… Y mi mundo se empieza a volver n***o. ___✿___ Me voy a casar con un mentiroso. Solo pienso en eso mientras salgo del baño regresando al salón en donde me esperan mis padres. En el camino suelto un suspiro que me ayude a aparentar que estoy bien. Estuve al borde de una crisis al punto de que el doctor tuvo que venir a atenderme por petición de mis padres, por suerte estaba aquí en el evento de los Wright. Sigo aquí. No me iré hasta enfrentar la realidad que me acaba de golpear de la forma más dolorosa y cruel. Tuve que meterme al baño a controlar las lágrimas que amenazaban con salir y delatarme frente a mis padres. —Mi vida ¿estás bien? —pregunta mi madre con su rostro lleno de preocupación. Mi padre está a su lado hablando con el médico que le dice que estuve al borde de una crisis. Estamos en uno de los tantos salones de la propiedad. Me quedo junto a mamá, observo a mis padres a punto de hablar cuando me doy cuenta de que hay alguien más en la habitación: Enzo Wright. Permanece apoyando en su bastón mientras me observa analíticamente. «Me intimida» —¿Mi vida, cómo te sientes?, ¿te duele algo, es muy fuerte? —insiste mi madre. Papá se acerca a mi lado, me mira a los ojos, esos azules que le heredé. Lo abrazo mientras me resisto a las ganas de volver a llorar y mojar su hombro como lo hacía cuando era pequeña porque pensaba que un monstruo estaba bajo mi cama, ahora estoy llorando porque confundí al monstruo con un príncipe azul. Denver tiene todo para ser un príncipe, guapo, millonario y misterioso… solo que ya sé lo que se oculta detrás de su fachada reservada. —¿Estás bien, hija? —inquiere mi padre. —Sí. El problema no es mi enfermedad. Lamento haberlos preocupado tanto, perdón. Estaban demasiado preocupados cuando me encerré en el baño. —No digas eso, somos tus padres… —Mi madre me acaricia la mano. —¿Qué pasó, Valencia? Recuerdo todo lo que me dijo Gemma, una profunda decepción me invade y estoy tentada a llorar, una lágrima rueda por mi mejilla. —Señor Carlsen, me permite unos minutos, por favor… —le dice el médico, quien se lleva a mi padre del salón. Mi mirada pasa de mi madre que sigue con la misma expresión, hacia el señor Enzo que se mantiene en su lugar sin decir o hacer nada. —Hija, si pasó algo, dímelo… —Yo… Las puertas del salón se abren con un golpe fuerte que llama la atención de todos. Mis manos tiemblan nerviosas cuando veo a Denver entrar en compañía de su hermano Aidan. El menor se queda junto a su abuelo, adoptando la misma postura; por su parte, Denver se acerca a mí, lo que llena de extrañeza a mi madre. Somos cercanos a los Wright, pero esto es otra cosa. —¿Qué pasó? —pregunta Denver, mirándome a mí directamente. Se hace espacio hacia mí, e intenta tomar mi mano, pero en una reacción instintiva, yo sujeto a mi madre. —Mi hija tuvo una crisis —responde ella con voz preocupada—. Pensamos que esto lo desencadenó una noticia muy impactante. Tu amiga dijo que te enteraste de algo muy grave. Las miradas recaen en mí a la espera que les diga lo que sucedió, pero yo solo veo a Denver y mi corazón vuelve a partirse en dos. Él permanece tranquilo y atento. —¿Qué pasó, ma princesse? —pregunta él, siempre me llamó así, pero ahora lo detesto. —¿Princesse? La mirada de mamá se muestra asombrosamente sorprendida, al contrario de la de Aidan y la de su abuelo. Supongo que ellos ya lo saben. —Valencia y yo hemos tenido una relación y, decidimos que nos vamos a casar. —Den se pone de rodillas frente a mí y saca una caja de terciopelo—. Princesa, ¿deseas ser mi esposa? Otra vez la mirada atenta de los demás cae sobre mí a la espera de mi respuesta, una que no tengo que pensar durante mucho tiempo, porque mi decisión está muy clara. Puedo arrepentirme de esto más adelante, pero tengo que hacerlo así. —¿Él es tu novio? —pregunta mi madre, observando a Denver que sigue de rodillas frente a mí. Soñé tanto tiempo con este momento. Siempre quise a Denver, era el chico atractivo, misterioso e inteligente que todas deseaban; creí que yo había conseguido ganarme su amor, ser la mujer que pudo domar al príncipe azul de ciudad. Y me gustaría aferrarme a esa idea… —Es cierto, Denver y yo nos amamos —respondo. Los demás parecen aliviados, y Denver por su parte saca el anillo de la caja de terciopelo y lo desliza suavemente por mi dedo. Parece una ilusión, pero es la realidad—. Yo amo a Denver…, —No sonríe, solo parece complacido de escucharme decirlo en voz alta, frente a miembros de su familia—. Yo lo amo como no he amado a nadie, pero él no me ama a mí. —Valen… —Parece desconcertado. —Es cierto que nos íbamos a casar, pero ya no puede ser así. —Lo miro y esos tormentosos ojos verdes me ven con una devoción que no creo—. Ya no me puedo casar contigo porque, sí, te amo, pero te odio más… Me quito el anillo, a la vez que una lágrima baja por mis mejillas dejando prueba de mi dolor interno. Él se pone de pie, rechazado, confundido y enojado. —Nos vamos a casar —asegura. —No —digo con la voz en un hilo, lo que sorprende a su hermano y abuelo—. No seré tu esposa. No quiero saber nada de ti, Denver Wright. —Valencia… —No me toques. —Me llevo la mano al pecho tratando de apaciguar la punzada de dolor. —¿Por qué haces esto? Suelto un sollozo. Así no es como pensé terminar la noche, no creí que terminaría traicionada y humillada. —Será mejor que la dejes tranquila, ella acaba de tener un… —mi madre no termina la oración. —Valencia… —vuelve a hablar Denver. —Hijo, será mejor que la dejes —interviene el señor Enzo, a lo que su otro nieto, Aidan, aparta a su hermano de mí. —¿Por qué haces esto? ¡Dame un motivo! Lo veo a los ojos, esos verdes misteriosos que me encantan, pero que me han engañado tanto como lo hicieron sus palabras. Sus faciones afiladas se endurece; siempre me pareció demasiado perfecto, demasiado guapo para ser real. —¿Crees que no lo sé? —pregunto intentando sonar irónica—. Tu historia con Gemma Fane. Denver comparte una mirada con su abuelo, parece sorprendido y culpable, aunque también enojado mientras mira al señor Enzo. Luego se fija en mí. —Escúchame, no es lo que crees… Debes confiar en mí. No lo está negando totalmente y eso duele más de lo que me gustaría aceptar. —Entonces es cierto… La conoces. Eso es todo lo que quería saber. —No es todo. Nos vamos a casar —es una declaración firme. No es el tipo de hombre al que esté permitido decirle, no, sin embargo, prefiero recoger los trozos de mi dignidad y mantenerme firme a mi rechazo. El señor Enzo detiene a su nieto que intenta acercarse hasta mi sitio, otra vez. —La señorita Carlsen ya ha tomado una decisión, hijo. No se casará contigo y, nuestro trato era que si ella no te aceptaba, te comprometerías de todos modos. Te vas a casar Denver y ya sabemos con quién. «¿De verdad ya me tienen reemplazo?» Eso solo demuestra que no era bienvenida en la poderosa familia Wright. Yo no era la mujer destinada a comprometerse esta noche. Mi voz tiembla cuando suelto las siguientes palabras mientras le entrego la sortija a mi “exprometido”: —Pon el anillo en su dedo o donde quieras… —Me vuelvo hacia mi madre—. Quiero irme a casa, por favor. Ella no tarda en envolverme en sus brazos y sacarme de ahí. Salgo del salón dejando todo atrás y con el corazón roto por creer que Denver Wright me amaba; él solo me mintió. Fue el amor de mi vida, creí que era mi mejor decisión; sin embargo, solo fue una hermosa decepción que me duele y, me siguió doliendo. A partir de esa noche yo quise demostrarle que nunca debió lastimarme. Decidí que lo haría sufrir hasta que él me odiara tanto como yo lo odiaba a él. …Y eso es lo que hice. Llena de odio y rabia con el pasar de los días, arruiné a Denver Wright hasta lograr que me odiara. Sin embargo, el verdadero golpe fue enterarme de una cosa: Gemma no está embarazada, pero se va a casar… Mi amor con Denver había acabado, pero nuestra historia a penas empezaba… _______ Bienvenidas a esta historia, lectoras. Está dedicada a ustedes y a mí que algunas vez deseamos a un demonio tan guapo como Denver Wright. No soy responsable de anamoramientos y corazones rotos... ♡ Advertencia: contenido +18 -hombre moralmente gris, nuestro color favorito. Te leo...
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR