POV Valencia Carlsen Ingreso a mi oficina dando un portazo del que me arrepiento enseguida, porque eso solo hace ver que estoy enojada. Con ánimos de reparar mi error, me asomo hacia afuera y con una voz llena de vergüenza les digo a mis colegas: —Lo siento. No quise tirarla. Sin esperar más de las miradas curiosas, regreso al interior de mi lugar. Mi cartera cae a un lado del escritorio y yo me hundo en la suavidad de mi silla detrás del escritorio. El sonido de mi respiración llena el espacio y se va regulando a medida que busco más aire para mis pulmones. Cristo. Voy a tener un ataque si continúo enojándome así cada vez que tengo un encuentro indeseado con Denver. Pero, en mi defensa, tengo todo el derecho a estar no menos que feliz, luego de su amenaza hace unos minutos. Se atrevió

