Caminaba de un lado a otro, puse la habitación patas arriba, arrojando cosas contra la pared y cada vez que hacía un movimiento brusco me dolía toda la espalda. Estaba tan enfadada y enojada… desilusiona con mi abuelo, por todo lo que estaba haciendo, era cierto que siempre sospeche que no era tan bueno como aparentaba ser, un hombre tan intachable, pero llegar a utilizarme de esa manera. Necesitaba encontrar la manera de salir de allí, tal vez comunicarme con mi hermano, él me ayudaría, por supuesto que sí. La línea telefónica estaba cortada, no tenía mi celular ni ninguna conexión con el mundo exterior. La puerta se abrió y dos de los hombres de mi abuelo entraron por ella, detrás de ellos uno traía una bandeja con comida y la dejo sobre la vieja mesa donde jugaba a la hora del té. Est

