Me dolía el trasero de estar sentada en el peso, aun así, continue donde estaba, podía escucharlo llamarme del otro lado de la puerta, intentar una y otra vez que la abriera, pero estaba negada, me sentía traicionada y ni siquiera sabía por qué, porque él nunca había mostrado celos por mis antiguas relaciones o encuentros sexuales. En el fondo no eran los celos lo que me llevaron a comportarme de aquella manera, como una niña caprichosa, aunque sí lo era, era la mezcla de todo por lo que estaba pasando y saber que él tuvo una relación con una de sus compañeras me enloquecía, porque ella era igual que él, se veía como una mujer valiente y decidida, capaz de tirarse de un avión si lo deseaba, en cambio yo, era todo lo contrario, le buscaba mil vueltas a todo, sobre pensaba demasiado las cosa

