–En serio estoy bien– tome una bocanada de aire y di un paso atrás, mi hermano seguía persiguiéndome por toda la casa de mi abuelo, intentando descubrir que clase de torturas Gabriel habría infringido en mí… si él solo supiera la verdad. –Nadie me ha hecho nada malo, puedes estar tranquilo. –Estaba tan preocupado por ti– se acercó otra vez a mí, poniendo sus manos en mis hombros. –Estoy bien.– él niega con la cabeza y por primera vez en años parece desesperado. –No quiero que tengas esta vida, tú deberías de ser diferente, lejos de todo esto… de esta vida… –¿De qué hablas?– lo miré a los ojos. –De toda la responsabilidad que tengo en mis hombros solo por ser hombre en esta familia. Prométeme que te alejaras de esto, ¿por favor?– él intentaba alejarme de lo que sea que esté pasando,

