Me limpie las lágrimas con el dorso de la mano izquierda, mientras sostenía el volante con la derecha, estaba haciendo una locura, lo sabía, desde el momento que la idea se me paso por la cabeza lo supe, pero no podía quedarme quieta y dejar que todo se viniera abajo. Algo tenía que hacer para solucionar todo este leo, pues no soportaría que alguien saliera herido, no ahora, ahora que sabía que mi abuela estaba con vida y la quería devuelta en mi vida, los quería a todos allí. Conduje por horas, el estómago me ardía por la falta de comida y los ojos me pesaban por el cansancio, y cuando el auto se quede sin combustible maldije por no haber llevado nada de dinero conmigo, ni ningún tipo de comunicación, rebusque en el auto algo que pudiera servirme, un celular, dinero, cualquier cosa. Den

