—No estoy jugando contigo, Isa. —No eres Erick —reprochó, sacudiendo la cabeza—. ¡No mientas! —gritó antes de intentar avanzar lejos de él y no volverlo a ver hasta estar más tranquila. Martin le impidió alejarse, sin soltar su mano y tirando de ella hasta pegarla de su pecho y situar el rostro muy cerca de la cara de Isabell. —Puedo decirte muchas cosas que solo tú y yo sabemos ¿De acuerdo? —pronunció sin darle tiempo de responder algo—. Cosas que no están en ese diario que leí con detención mientras no pensaba en otra cosa que buscarte incansablemente. Cosas que acontecieron hace tres años. Los celos que te tenía Jenny, mi hermana ¿Lo recuerdas? —preguntó—. Las veces que te disgustabas conmigo por estar en la academia de boxeo, preocupada porque en algún momento podría sal

