Alexis había firmado los papeles, había escuchado a un doctor hablar sobre la depresión posparto y de los cuidados que debían tener Sophie y el bebé, y justo ahora iba con una nueva mudada de ropa que le había traído Daniel, a la habitación, quería darse un baño y esperar una hora para ir a casa. Decidió mandar a su eficiente guardaespaldas a que comprara vitaminas para Sophie, entre otras cosas para llevar a casa, debía asegurarse que su familia estuviera bien. Antes de llegar a la habitación escuchó un grito desgarrador, que lo hizo correr, cuando abrió la puerta y entró vio a Sophie llorando desconsoladamente casi encima de la enfermera quién parecía aturdida. Con su vista recorrió la habitación y no a su hijo por ningún lado, sólo bastó segundos para saber lo que pasaba. —¿Dónde e

