17 | Para Elisa

2099 Palabras

Mientras Lionetta sufría abusos de su propio hermano, Viktor escuchaba todo por medio del comunicador que le pidió colocarse en el oído. Escuchó con claridad cuando él decía palabras lascivas sobre ella, se empujaba con fuerza en su cuerpo y hacía sonidos guturales que lo enojaban hasta los huesos. Viktor se levantó de la cama, se quitó el comunicador y lo aplastó con la bota. Era un maldito asesino, un puto mercenario de Levka, pero no soportaba escuchar como Maurizio abusaba de su propia sangre. Lionetta no era la mujer más impresionante del planeta, pero no lo merecía, y él no lo escucharía. No escucharía a Maurizio lamerle la piel. En su lugar azotó la puerta de su habitación al salir, bajó el ascensor y caminó hasta uno de los salones. Cuando bajó a almorzar notó un piano de cola al

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