Viktor dio un paso adelante. —Si hicieras bien tu trabajo de líder, nadie se rebelaría. Levka tiró el cigarrillo al suelo y lo aplastó con la bota. —Eso significa un sí. —Levka rodeó el cuerpo de su hermano hacia la puerta—. ¿Están planeando matarme? De un golpe con la punta del zapato, cerró la puerta. Viktor sabía que su hermano podía ser lo que fuera, pero dentro no se escondía un cobarde. Levka era como el león que perseguía a su presa hasta cansarse, para disfrutar de un manjar cuando sus piernas no pudieran escapar. Levka era la clase de líder que disfrutaba el dolor, las torturas y las masacres, así como encontraba exquisito azotar con fuerza el trasero de su Dama. Fue por todo el conocimiento que Viktor tenía de su hermano, que no lo intimidó siquiera un poco. Estaba más sor

