Había llegado el día en el cual, según como se desarrollase cada cita, decidiría quien era el indicado para mi vida, para mi futuro, para mí. A decir verdad, una parte de mí no quería tener que elegir a uno por encima del otro, pero la otra parte sabía que era lo que debía hacer, no podía quedarme con los dos, así no funcionaban las cosas. Además, ninguno merecía que le mintiese con respecto a lo que sentía o no por ellos, fuese cual fuese. Antes de salir de mi cama intente reflexionar sobre los hechos de la última semana, tratando de conseguir una respuesta a la única pregunta que me podía evitar pasar por la situación que Alex me había prepuesto, ¿Quién me gustaba más entre Marcus y Max?, me frustraba un poco el hecho de que la balanza estuviese realmente equilibrada. Marcus era esponta

