Max se encontraba inmóvil frente a puerta con la mirada baja, parecía estar procesando la información de todo lo que había sucedido hace un instante. Al llegar a donde él se encontraba se enderezo y me miro directamente a los ojos. Su mirada era seria, inexpresiva. Me disponía a hablar, sin embargo él se me adelanto. -No digas nada, por favor. –Dijo con seriedad. –En realidad creo que ya he escuchado suficiente. –Considero mientras daba un suspiro. –Aunque, si quiero saber algo en particular. -¿Qué cosa? –Pregunté casi con un susurro. Me sentía mal. Realmente mal. Sabía que esto podía suceder en algún momento, y lo peor era que aun sabiendo eso había decidido seguir el consejo de Alex. De no haberlo hecho no estaría en esta situación. -¿Por qué me invitaste a Ovaltine? –Pregunto mientr

