Dilruba: No había parado de sonreír tras llegar a la casa, dormir me había costado un mundo, me bastaba con cerrar los ojos para verlo sonreír, relajado, no podía evitar la sonrisa bobalicona en mi rostro cada que recordaba, y lo mismo fue al día siguiente, todos me preguntaban que me tenía, o más bien, quién me tenía así de feliz, yo sólo negaba encogiéndome de hombros mientras dejaba salir una risita nerviosa. Arsen me había dicho que hoy no podríamos vernos, tenía un poco de trabajo rudo que hacer, así que tendría que esperar hasta mañana para verlo de nuevo, pensar en él lograba que ansiará que el tiempo pasará volando, jamás, ni en mis más locos sueños; habría creído que el amor fuese así, que te hiciera vibrar, que despertará en mí estas emociones desbordantes; justo ahora, nada po

