Dilruba: Me había despertado sintiendo la cola de mi precioso bebé, al abrir los ojos me había encontrado con su cola en mi rostro, era impresionante como trepaba usando sus patitas delanteras, me emocionaba cada que podía hacer algo que no podría en su condición, mucha gente me lo había dicho, me habían dado ganas de golpear sus caras con fuerza. Acaricio su cabecita, le beso y pongo mis manos en sus patitas, llevaba días intentando sanarle, en vano, quizás sólo podía hacerlo si él lo solicitaba, algo que me parecía muy injusto, ¿y si le pedía a mi madre que pidiera con fuerza por su recuperación? Seguro así podría hacer algo, de igual modo, podía preguntarle a Arsen, él llevaba más tiempo en esto, supongo que podría orientarme. - Voy –le rasco su pancita y salgo de la cama, me baño rá

