Me bajé del auto y me sentí muy mal por como terminamos la conversación, en cierto punto Eduardo tiene razón de sentirse así, usado, creo que él para mi fue un paño de lágrima en mi momento mas amargo pero no quiero seguir sintiendo esto porque también lo consideré el mejor momento de mi vida. Mientras me alejaba de su auto deseaba con todas mis fuerzas devolverme y decirle a ese hombre maravilloso lo mucho que me gusta, lo que me hace sentir cuando estoy a su lado y la paz interior qué me transmite Entré al restaurante y allí se encontraba un joven muy apuesto, alto y muy risueño, Nancy no la estaba pasando nada mal —Buenas noches, tú debes de ser Mark —Buenas noches y usted debe de ser Mayo, la señora bonita de quien mi padre habla tanto —Si esa soy yo, espero que diga cosas lin

