—¿Por qué te quedaste? —preguntó Dober a Gost. Los dos estaban subidos en la nave, observando por la pantalla de cristal el paisaje, monitoreaban toda la misión de último ataque contra el Mando Mayor de los Plumas. —Por culpa de mi padre perdí a mi hermana —contestó Gost—. Y por su culpa este planeta se encuentra en esta situación. Yo he cometido muchos errores por culpa de mi cobardía. Si lo hubiera enfrentado desde el principio, si no hubiera evadido mis responsabilidades desde el principio, él nunca habría llegado tan lejos. —Sé que es difícil todo lo que haces —dijo Dober con voz sincera—. Hace muchos años atrás, mi padre me vio como su enemigo e intentó asesinarme y produjo una masacre porque me opuse a sus órdenes. Sé lo que es enfrentarte a tu propio padre por el bien de millo

